
Frankfurt, 21.11.08
En el reciclaje de frigoríficos usados sigue estando en primer plano la recuperación de clorofluorocarbonos (CFC) que dañan el clima. Hoy en día, el reciclaje de frigoríficos no sólo contribuye a la protección del medio ambiento sino que, teniendo en cuenta los precios de la materia prima, como por ejemplo de hierro, cobre y aluminio, resulta ser económico.
En el proceso de reciclaje de los frigoríficos, el nitrógeno sirve para dos propósitos: El nitrógeno líquido mediante su frío extremo congela el gas de efecto invernadero CFC y lo elimina del gas de escape. Además, el nitrógeno en su fase gas evita que durante la trituración de los frigoríficos se produzca una explosión de polvo. Messer, el especialista en gases industriales, suministra mensualmente 100.000 metros cúbicos de nitrógeno líquido a la planta de reciclaje de frigoríficos de la compañía Noex AG, una de las más modernas de Alemania, situada en Grevenbroich cerca de Colonia. Noex recicla cerca de 300 a 400 mil frigoríficos al año, la mayor parte de ellos contienen CFC.
Hasta su prohibición en 1995, en Alemania se han usado clorofluorocarbonos, dañinos para el clima, como medio refrigerante y de espumación. Los CFC lentos a reaccionar permanecen hasta 120 años en la estratosfera y son conocidos como “asesinos del ozono”. Este gas forma parte, entre otros, de la espuma de poliuretano que aisla el frigorífico. Por lo tanto, en el almacenamiento y transporte de los frigoríficos usados debe prestarse atención para evitar daños en el aislamiento. En las plantas modernas de reciclaje de frigoríficos, los vapores de CFC, que se producen al triturar los aparatos, se evacúan de forma controlada. Por medio de nitrógeno se congelan los CFC para recogerlos y lo que queda es aire limpio. El nitrógeno, con un 79% el componente principal del aire que respiramos, tiene en estado líquido una temperatura de -196ºC – por ello se denomina un gas criogénico. En Grevenbroich se recuperan más del 99,9 por ciento de los CFC del gas de escape para destruirlos de forma controlada a continuación en la única planta para tal propósito que existe en Alemania. Allí los CFC se convierten en ácido fluorhídrico y ácido clorhídrico. El nitrógeno, debido a sus propiedades químicas, desplaza al oxígeno y por tanto procura unos procesos seguros donde el calor no es deseado e incluso peligroso. Los frigoríficos se trituran en la planta de Noex hasta la disgregación completa de sus componentes y mediante la molienda fina de la espuma poliuretano se abren todos sus poros. En caso de aparatos más nuevos, los materiales de aislamiento se espuman por norma general con pentano en lugar de CFC. El pentano liberado en el molino puede producir atmósferas explosivas y peligra la seguridad de personas y máquinas. Por lo tanto, el nitrógeno no sólo se utiliza para recuperar los CFC o el pentano, sino que se introduce al mismo tiempo en estado de gas para evitar que se produzcan incendios y explosiones. Aparte de los plásticos quedan también hierro puro, aluminio, cobre y vidrio. Noex reparte los respectivos componentes para su reutilización; lo que, a la vista de la escasez de materias primas, resulta ser rentable.
Según el Ministerio Federal de Protección del Medio Ambiente, „Alemania está en el primer lugar en comparación con los demás países europeos en lo que se refiere a los requerimientos acerca del reciclaje de frigoríficos y cumple la normativa de la CE sobre sustancias dañinas para la capa de ozono y sobre aparatos eléctricos y electrónicos.” Las directivas técnicas de dicho Ministerio exigen que se recuperen los CFC para destruirlos posteriormente. Gracias a la tecnología y la aplicación de nitrógeno, la planta de Noex cumple con todas las exigencias con respecto a la recuperación de los clorofluorocarbonos como R11 y R12 al contrario de muchas otras plantas de reciclaje de frigoríficos en Alemania. La asociación Deutsche Umwelthilfe (Ayuda Alemana al Medio Ambiente) publicó en mayo de 2008 nuevos cálculos sobre emisiones de CFC y habló en este contexto de una „eliminación de residuos defectuosa de los frigoríficos usados en Alemania” que siguen contaminando la atmósfera muy por encima de la medida técnicamente inevitable.