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Messer aprieta el acelerador para la industria automovilística

Krefeld, 13.11.08

Las aplicaciones de los gases que Messer suministra a la industria automovilística se extienden desde el chasis, pasando por los elementos de tracción, hasta la electrónica para coches. El know-how y la experiencia ganada durante más de 100 años convierten a Messer en un experto líder en esta área.

Tan numerosas como los modelos de coches que circulan por nuestras carreteras son las aplicaciones en la construcción de automóviles para las cuales Messer suministra los gases. Se usan diferentes gases para la técnica de soldadura y corte en la construcción de chasis y carrocerías. Pero los gases no sólo se utilizan en la producción, sino también acompañan al conductor y los ocupantes cuando el coche está circulando.

El gas noble lleva luz a la oscuridad

Se emplean, por ejemplo, los gases nobles argón y criptón junto con compuestos halógenos en modernos faros frontales (faros halógenos). Una iluminación óptima de la carretera se consigue también con xenón. “Las lámparas de xenón distinguen por su alto rendimiento luminoso, bajo consumo energético y una larga duración.” explica Dr. Hermann Grabhorn, Vicepresidente de Gases Especiales.

También los airbags contribuyen a la seguridad del automovilista. Contrario a antaño, hoy en día no se usan exclusivamente generadores de gas piroeléctricos, sino también generadores híbridos o de gas frío. Como gases de relleno para los generadores de gas a alta presión se emplean ante todo el argón, nitrógeno y helio.

El helio se presta de forma excelente para el control de estanqueidad. “El reconocimiento temprano de faltas en la producción contribuye considerablemente a optimizar los costes,” subraya Grabhorn. La estanqueidad de los sistemas de tubos e intercambiadores de calor, por ejemplo en instalaciones de aire acondicionado, puede garantizarse de esta manera de forma sencilla y económica.

Apoyar la consciencia hacia el medio ambiente

El aire acondicionado es la palabra clave para otro gas que se aplica en diferentes sitios del automóvil: el dióxido de carbono. “Desde el punto de vista actual, este gas es uno de los sustitutivos más prometedores de los CFC en los aparatos de aire acondicionado para coches,” explica Grabhorn. Se requieren sistemas de suministro específicos para el primer llenado de los aparatos de aire acondicionado con dióxido de carbono en el montaje final. Messer ofrece soluciones individuales al respecto. En los años pasados – debido a valores límites legales más rígidos – las emisiones de CO2 de los turismos se han reducido de forma drástica mediante modificaciones en el interior de los motores y unas instalaciones de purificación de gases de escape más potentes. Para la clasificación de los vehículos en las diferentes clases fiscales según emisión y el control de calidad se requieren gases de calibración de alta precisión y gases de alta pureza. Estos se usan también el los controles regulares de los gases de escape.

La dureza importa

Para la carrocería de un coche son imprescindibles metales consistentes y duros. El tratamiento térmico juega aquí un papel importante. La generación de gases de protección necesaria puede realizarse con nitrógeno y metanol directamente en el horno. A una temperatura de más de 750ºC, el metanol se fracciona en dos tercios de hidrógeno y un tercio de monóxido de carbono. El aporte de carbono mediante propano o gas natural se introduce directamente en el horno. El rendimiento carburante del endogas generado de esta manera se puede regular de forma que, según el contenido de carbono requerido del material, estos compuestos sólo se endurecen o se carburan.

Los diferentes procesos de endurecimiento requieren gases diferentes. Después de enfriar los aceros bonificados y los aceros de cementación pueden resultar unos contenidos de austerita residuales inaceptablemente altos que reducen de manera considerable la estabilidad de forma de los componentes. “Por ello, en la práctica, se llevan a cabo unos tratamiento de frío a temperaturas de hasta -120 ºC para los cuales sirve ante todo el nitrógeno como proveedor del frío,” explica Hans-Peter Schmidt, Director Tecnológico para Metalurgia de Messer. En el proceso de nitración, se aplican amoníaco, nitrógeno y dióxido de carbono que a temperaturas de hasta 580 ºC forman una capa protectora de nitritos de hierro y una zona de difusión de nitrógeno. Los componentes tratados de esta manera cuentan con una superficie dura y resistente a la corrosión así como una alta estabilidad de forma. En el proceso de temple con soplete, en el cual se utilizan sopletes operados con oxígeno y gas natural o propano, se calientan ruedas dentadas grandes o ejes largos a temperaturas de endurecimiento y a continuación se enfrían mediante una ducha de agua. El temple por inducción funciona de forma similar, sólo que la energía de calefacción se introduce por medio de paneles de inducción eléctricos en las zonas laterales de los componentes para templar.

Soluciones individuales

Otros componentes se producen de hierro fundido con grafito esferoidal o fundición gris mediante un proceso de calado y posteriormente se modifica su dureza por tratamientos controlados. Dichos tratamientos de recocido se realizan en hornos a los cuales se añade nitrógeno o argón como gas de protección según el tipo de aleación de fundición.

Podríamos continuar con más ejemplos para las aplicaciones de gases en la industria automovilística: los materiales esponjosos para los asientos del coche se producen mediante procesos de espumación con dióxido de carbono o la limpieza del acero con hielo seco.

Messer ofrece soluciones individuales para todas las aplicaciones y ofrece la variante apropiada para el suministro, desde la botella, pasando por el camión cisterna, hasta la planta on-site o el suministro vía gaseoducto.